Varias veces nos ha ocurrido lo que narro a continuación.

Nos reunimos con un cliente potencial porque quiere conocer qué hacemos y cómo puede beneficiarse de nuestros cursos de liderazgo. Casi siempre ese cliente potencial nos llama pues ha oído de nuestros cursos y quiere hacerlos en su empresa. “Me gustaría hacer aquí esas charlas de liderazgo que dan ustedes” -nos dice.

En verdad, no nos dedicamos a dar cursos de liderazgo, lo que hacemos es ayudar a la empresa a desarrollar, primero a sus líderes actuales y luego -si la relación continúa- a crear la capacidad organizacional requerida para formar la próxima generación de líderes. Si usted revisa nuestra suite de desarrollo de liderazgo y gestión, verá que esos son los instrumentos de nuestra intervención. Cuando una empresa nos dá la oportunidad de contribuir con nuestras capacidades para ayudarlos a enfrentar tal desafío, intervenimos combinando los elementos de la suite para crear un programa que refleja y se ajusta a las condiciones de la empresa y su entorno de negocios (mercados, rivales, regulación, coyuntura de la industria, etc.)

¿Funciona nuestro programa? ¿Impacta en la organización?¿Convierte a los ejecutivos en líderes y gerentes efectivos? La respuesta es: el liderazgo no se enseña, se aprende. Y se cultiva y florece cuando la organización está preparada para ello y constituye un ecosistema que le da vida.

Hay dos verdades probadas respecto a la formación de líderes -que son principios operativos para Xn:

  1. 80% del desarrollo ejecutivo proviene de la práctica del liderazgo y la gestión en el terreno, dirigida al alcance de misiones desafiantes y guiada por ejecutivos experimentados, y sólo 20% del entrenamiento o educación formal entregada mediante cursos. Esto es, las charlas y los cursos no forman líderes, éstos se forman a sí mismos a partir de una sucesión de desafíos profesionales que habilita el estiramiento de capacidades.
  2. La inversión de dinero y tiempo en la formación del liderazgo fructifica si las intervenciones de generación de esa capacidad organizacional crítica están construidas como actividades de implementación de un intento estratégico específico –por ejemplo, “ingresar al mercado centroamericano”- y dirigidas al grupo de ejecutivos con la responsabilidad de llevarlo a cabo y no únicamente a individuos con deseos de formación profesional aislados.

Es decir, el desarrollo de liderazgo se origina en una oportunidad de negocios real, a menudo a explotar con urgencia y se dá en el grupo de ejecutivos que toma el desafío.

El otro hecho es que el liderazgo que se necesita para competir en la arena global -y cada vez hay menos empresas que no lo están haciendo, lo sepan o no- toma años, no meses. El liderazgo que propulsa a los grandes jugadores en toda industria global ha sido formado adentro y por agregación de líderes cuyo cultivo lleva 20-30 años. Si la pregunta es ¿la suite convierte a mis ejecutivos en líderes?, la respuesta es afirmativa sólo si su empresa ha hecho la elección de crecer orgánicamente. Sólo el crecimiento orgánico proporciona el terreno para estirar capacidades de liderazgo, para aplicar la receta del desarrollo de liderazgo: una sucesión de misiones imposibles y la experiencia de veteranos como guía.

Si su organización está comprometida con tal intento estratégico, confíe en la aplicación prolongada de la receta. En esas condiciones, nuestra suite es un catalizador, que acelerará el proceso. Y en ese sentido funciona.

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