A comienzos de este año, Alejo del Castillo, presidente de la Fundación Logros me invitó a acompañarlo en esta cruzada. Junto a varios  uruguayos interesados y comprometidos con causas buenas, formamos el Consejo de Dirección de la Fundación. Algunos recién nos incorporamos. Otros hace años que trabajan en el anonimato en esta fabulosa iniciativa. Si bien la Fundación ha identificado muchos ejemplos con resultados excelentes en las escuelas de todo el país a través de su programa de Huertas Orgánicas, una de las que llama la atención es la No.77 de Baltasar Brum, Departamento de Artigas. No es sólo un ejemplo de un impacto educativo importante (lo que ya es de destacar en un sistema educativo que, para ser benevolente, está en crisis) sino por su impacto en la comunidad. Esta es una historia de liderazgo, de esas que vale la pena conocer y divulgar y, que sería genial que pudiéramos copiar rápidamente en todo el país. Tuve el gusto de conocer a Marcos Arzuaga, maestro de 6º año, quien ha sido el artífice de este fenómeno, y a un par de los alumnos que ya dejaron la escuela y están insertos, trabajando activamente en Baltasar Brum. Lo que trasmiten con sus palabras y con sus actos es, simplemente, emocionante. Su actitud de responsabilidad impacta y contrasta con muchas de las cosas que vemos y escuchamos de gente con altísimos cargos.

Le regalé a Marcos un ejemplar de “No más Pálidas. Cuatro actitudes para el éxito”. Hace unos días él me mandó su libro “Hacia una escuela productiva y sustentable”. En la Presentación de su Libro, Marcos escribe:

“El objetivo principal como docente es compartir modestamente con lenguaje sencillo y práctico algunas propuestas con el más sincero deseo de potenciar vuestras ideas creativas motivando a una tarea educativa aun más productiva, ya sea en proyectos semejantes o diferentes, pero siempre creyendo en la idea: ‘si se puede’ con energía y mucha alegría”.

“En la secuencia ininterrumpida del proyecto estamos superando obstáculos y resolviendo problemas continuamente, en el acierto y en el error, pero siempre juntos; anhelando llegar a una alfabetización científica con mayor calidad para popularizarla en cultura”.

Marcos es un ejemplo. Perfectamente podría haber escrito sobre él en “No más Pálidas”. Se identifican en él las cuatro actitudes, muy nítidas. Y lo más notable es el impacto que está logrando mucho más allá de la escuela. Me viene a la mente : “Enseñamos lo que sabemos, contagiamos lo que somos”.

Personalmente, me ha hecho mucho bien integrarme a la Fundación Logros y ayudar, aunque sea un poquito.

Es bueno saber que hay más Marcos por ahí. Necesitamos muchos más.

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