Gustavo Toledo, docente uruguayo, escribió en su blog “Libertad” una excelente nota sobre el cumpleaños de No Más Pálidas. Se la dejamos a continuación. Pueden contactarse con Gustavo via e-mail. La nota original se encuentra aquí.

 

No es común festejar el cumpleaños de un libro, salvo que este sea algo más que un libro. “No más pálidas. Cuatro actitudes para el éxito”, ópera prima del dueto conformado por el ingeniero Enrique Baliño y el periodista Carlos Pacheco, es uno de esos casos. Más que un libro, es la punta de lanza de una revolución en ciernes.

El 26 de junio pasado, “No más pálidas” cumplió su primer año de vida. Hace un año, precisamente, se echó a andar esta rueda que no para de girar. Con 8.000 ejemplares vendidos, se convirtió en un inesperado éxito de ventas. Pero, sobre todo, en un bienvenido revulsivo intelectual.

Allí donde Baliño presenta el libro, se genera un pequeño maremoto. No es para menos. Lo que el libro transmite va mucho más allá de lo que dice. Y esto es así, porque tiene la impronta de su autor. Motiva, persuade, hace pensar. Combina la claridad del mensaje (el éxito en cualquier empresa humana depende de las actitudes con las que ésta es encarada) con la potencia de su propio ejemplo (un traspié transformado en instancia de aprendizaje y oportunidad de cambio), lo que reafirma aquella vieja máxima que señala que “las palabras mueven, pero los ejemplos arrastran”.

Con una escritura llana, accesible, que mucho le debe a su colaborador Carlos Pacheco, Baliño transformó a este breve, sencillo y sustancioso libro en el puntapié inicial de una revolución actitudinal. Un cambio cromático de nuestra mentalidad que día a día viene ganando nuevos adeptos.

Para una sociedad nostálgica, estado-céntrica y quejumbrosa como la nuestra, productora y consumidora de pálidas, este pequeño-gran libro es una ventana a un futuro posible, cuya concreción depende de todos y cada uno de nosotros.

Si como sociedad fuéramos capaces de cambiar de mentalidad, archivando el negativismo patológico que nos caracteriza y sustituirlo por una actitud positiva y esperanzadora ante el porvenir; si pudiéramos trabajar en equipo, asumiendo cada uno de nosotros nuestra cuota de responsabilidad en cada cosa y buscáramos la excelencia en nuestras respectivas actividades, otro gallo cantaría. No sólo seguiríamos el camino que otras sociedades vienen recorriendo exitosamente y tanta envidia nos generan, sino que además nos reencontraríamos con aquella sociedad progresista y optimista que supimos ser y que tanto añoramos sin asumir el desafío de igualar e incluso superar en el presente.

Días atrás, de camino a Montevideo, divisé, a través de mi ventanilla, en otro ómnibus, a un joven de no más de 30 años leyendo “No más pálidas”. Reparé en su cara de satisfacción. Como si recibiera un mimo a través de su lectura. Como si alguien le dijera al oído: “sí, se puede”. Me bastaron esos pocos segundos en los que ambos ómnibus se cruzaron, para confirmar, una vez más, la profundidad del surco que Baliño y Pacheco han abierto.

Estoy tentado a suponer que ese joven, así como los de su generación y especialmente los que vienen atrás -los chicos de veinte, dieciocho e incluso menos años- harán de su libro una bandera y un manifiesto.

Quizás, y sin quizás, el proceso sea largo, pero no tengo dudas de que la semilla sembrada por Baliño germinará en muchas cabecitas ávidas de esperanza. No va a ser fácil derribar mitos y prejuicios largamente arraigados entre nosotros, es cierto, pero no seamos pesimistas. La revolución está en marcha y la columna es cada vez más numerosa.

– Gustavo Toledo

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