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La importancia del trabajo duro

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La importancia del trabajo duro

En su libro “Mindset: The New Psychology of Success”, la psicóloga Carol Dweck publicó sus conclusiones de años de investigaciones acerca de la relación entre talento, esfuerzo y logro de resultados. En el inicio del libro ella cuenta la siguiente historia:

“En mis comienzos, cuando era una joven investigadora, ocurrió algo que cambió mi vida. Estaba obsesionada y quería entender cómo hacían las personas para hacer frente a los fracasos. Decidí estudiarlo observando estudiantes mientras resolvían problemas complicados. Lo que hice fue trabajar con niños, de a uno por vez, en un salón. Los hacía sentir cómodos y luego les entregaba una serie de puzles para que resolvieran. Los primeros puzles eran bastante sencillos, pero los siguientes eran difíciles. Mientras los niños refunfuñaban, sudaban y trabajaban duro, observé sus estrategias e intenté ponerme en su lugar. Uno de mis supuestos era que observaría diferencias entre los niños con respecto a la forma en la que enfrentaban las dificultades. Pero vi algo que me sorprendió”.

Continúa diciendo: “Frente a uno de los puzles difíciles, un niño de diez años, alejó su silla, cruzó los brazos, se frotó las manos, apretó los labios, y gritó: ‘Me encantan los desafíos’. Otro, transpirando, miró con una expresión de satisfacción y dijo con autoridad: ‘Usted sabe, yo esperaba que fuera educativo’. Qué les pasa?, me pregunté. Siempre pensé que uno hace frente o no hace frente a un fracaso o a un error. Pero nunca pensé que a alguien le gustara el fracaso. ¿Son extraterrestres o era otra cosa?”

Dweck continuó con su investigación hasta que finalmente descubrió qué era lo que estaba detrás de esos niños. “Sin duda que ellos sabían algo que yo no sabía y por supuesto me propuse descubrir qué era. Me propuse entender el tipo de mentalidad que es capaz de convertir un fracaso en un regalo. Lo que descubrí es que ellos ya sabían que las capacidades humanas, como por ejemplo las intelectuales, podían cultivarse con esfuerzo. Y lo que ellos estaban haciendo era precisamente eso: haciéndose más inteligentes. No le temían al miedo al error, pero además ni siquiera pensaban que estuvieran fallando. Lo que pensaban era que estaban aprendiendo”.

En su libro, Dweck desarrolla el concepto de “dos mentalidades”: la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento. En la mentalidad fija, las personas piensan que la inteligencia o aspectos relevantes de sí mismos o de otras personas no se pueden cambiar en lo sustancial.

En la mentalidad de crecimiento, las personas piensan que siempre se puede cambiar de modo sustancial la inteligencia y otras capacidades individuales.

Dweck observó algo muy interesante, y es que las personas de mentalidad fija, muchas veces muy inteligentes, creen que las habilidades son innatas y que el trabajo duro no cambia las cosas. Y paradojalmente, creen que quienes trabajan duro es porque carecen de capacidad y necesitan suplirlo con esfuerzo. Por lo tanto, es más frecuente que las personas de mentalidad fija piensen que trabajar duro no es decisivo, en comparación con las de mentalidad de crecimiento.

Una de las recomendaciones de Dweck, y también de otros estudiosos que han aplicado sus hallazgos, es que hay que tener mucho cuidado cuando se le da excesiva importancia a la inteligencia en la selección de deportistas o de profesionales. Hay que tener cuidado, porque existe un riesgo muy alto de que se esté contratando mucha inteligencia o talento pero poca entrega al trabajo duro.

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2017-02-25T20:48:25+00:00 February 23rd, 2016|Categories: Actitud de Responsabilidad, Artículos, Uncategorized|0 Comments

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