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Diego Forlán y la actitud de mejora continua

Luego del partido de despedida de la selección uruguaya frente a Eslovenia, el pasado 4 de junio, cabe reconocer que si hay alguien dentro de la selección, que entendió al pie de la letra “la importancia de la mejora continua”, es sin duda Diego Forlán.

Con sus jóvenes 35 años, Diego Forlán sigue conservando su talento, su don, su clase a la hora de jugar al fútbol.

Basta con rememorar el momento en que levanta su cabeza y con su mirada busca al compañero mejor posicionado en el área para hacerle un magistral pase de gol, como el que le dió a Cavani para concretar el primer gol del equipo.

Mucho habrá de ADN heredado. Pero algo tan importante o quizás más importante, es lo que él hace con ese don a diario para mejorarlo y potenciarlo.

Esta actitud habla de un deportista que entendió cómo es el tema, hasta se puede decir que entendió cómo es “el negocio”.

Si de permanecer en vigencia se trata y así ser parte de un proyecto tan importante como es el de representar a tu país vistiendo la “moderna y tecnológica” camiseta celeste, en el evento más importante del fútbol como es un Mundial… si de eso se trata, definitivamente Forlán lo entendió.

Aunque es muy joven para casi todo, en su vida “profesional” se puede decir que estaría cerca del retiro y es probable que este sea su último Mundial con “la celeste”.

Pero por lo que he visto en su carrera profesional, mi intuición me dice que Diego Forlán podría repetir la hazaña de Roger Milla, aquel talentoso y decidido camerunés que con jóvenes 42 años jugó en el Mundial de EEUU.

Diego Forlán vive de lo que sabe hacer, de lo que le apasiona, pero entiende que cada día debe trabajar, debe entrenar para ser mejor, por su bien y por el del equipo.

Fue esta actitud la que le permitió llegar en  óptimas condiciones al Mundial del 2010.

Previo al Mundial de Sudáfrica su hermana Alejandra le dijo que tenía muchas esperanzas por él y por su desempeño …y él le prometió que “la iba a romper” por ella y así cumplirle el sueño.

Y cumplió. Fue elegido como el mejor jugador de el Mundial. Su gol contra Alemania fue votado como el mejor, y además integró la lista de los máximos goleadores con 5 goles, lugar que empató con Mueller, Villa y Sneijder. Se lo otorgaron a Mueller por haber sido el que jugó menos minutos y dio más asistencias.

 

Mejora continua

Forlán logró todo esto porque así se lo propuso. En unas “vacaciones” en Uruguay habló con el Director Deportivo de Biguá, Santiago Alfaro, y le pidió que lo entrenara en sus “vacaciones” de cara a el anhelado Mundial de Sudáfrica.

Son muy pocos los que saben que hizo, según palabras de Alfaro,  “un esfuerzo inhumano” para llegar en el buen estado físico en el que llegó.

Alfaro le fue muy directo y claro: lo que iba a hacer era de locos, porque entrenaría con su equipo el Atlético de Madrid, jugaría dos ligas de forma simultánea (la de España y la de Europa) y además lo tendría a él instalado en su casa las 24 horas del día.

Pero siguió adelante. Alfaro se instaló en España. Se acondicionó el garaje de la casa de Forlán para que oficiara de gimnasio. Diego se levantaba 6:30 de la mañana, tomaba unos complementos y volvía a  dormir 40 minutos. Luego bajaba a entrenar. Realizaba un trabajo de estímulo corto, y luego se iba a entrenar con su equipo. Volvía para almorzar, dormía una siesta y tenía otro entrenamiento regenerativo donde le presentaba otro estímulo corto más.

O sea que: cada 24 horas Forlán le sacaba 2 entrenamientos de ventaja a sus compañeros. ¡¡¡Impresionante!!!

Impresionante es observar la determinación, la pasión y la capacidad física y mental de un ser humano como Forlán, capaz de hacer lo que hizo  por tener logros en la vida.

Me saco el sombrero ante ti, Sr. Diego Forlán. Chapeau.

Esfuerzo… e inteligencia

La inteligencia de Diego es superlativa.

Su más reciente objetivo fue continuar jugando, pero con la “carga adicional de significado” que significa jugar un Mundial en Brasil.

Así que una vez más se planteó una estrategia que le permitiera continuar siendo convocado a la selección.

Junto a su hermano y representante Pablo Forlán, se plantearon como objetivo el fútbol de Japón. Es una liga donde él podía jugar, pero con un elemento adicional: es muy exigente para un jugador como Diego en lo que refiere a velocidad y técnica de juego.

En enero de 2014 firmó con el Cerezo de Osaka de la primera división de Japón. Disputó 11 partidos y convirtió 6 goles.

No hay dudas que reúne talento, capacidad física y técnica, pero también lo complementa, y a la perfección, con una gran inteligencia para definir la mejor estrategia que lo coloque en el lugar que él quiere estar.

Hay que reconocer, que no es el único que entendió cómo hay que actuar. En este grupo de deportistas convocados por el Maestro y Director Técnico Tabarez, también lo entendió Suárez, Cavani y varios más.

Los jugadores uruguayos son atletas que juegan al fútbol. Solo basta con verlos enfundados en sus tecnológicas camisetas celestes que aquella noche contra Eslovenia como nunca dejaron en evidencia su excelente condición física.

(Como mujer hago un comentario aparte: el Maestro Tabarez y este grupo han logrado algo que es increíble, que las mujeres dejemos de cruzarnos frente a la TV y que ahora disfrutemos de espectáculo deportivo sentadas a la par de los hombres… jejeje).

Me cuesta decirlo, porque sé que el 70% de los lectores del blog de No + Pálidas, no es de Uruguay, y que cada uno hincha por su país, y está muy bien que así sea. Pero como uruguaya no puedo evitar decir que lo intuyo, lo palpito, ¡Uruguay Campeón del Mundo! Por segunda vez. 1950 bis. 

 

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