Por Eva Sade

Quería compartir hoy una hermosa historia de la que fui testigo directo y escribí sobre ella en marzo de 2010 y agosto de 2011 en Acercando Logros, de la Fundación Logros. Es la historia de Wanderley Ferreira. Aquí van aquellos dos textos:

 

Marzo de 2010

El cuento es conocido: una persona pasa por una obra y le pregunta a un hombre que está haciendo:  ”Aquí -contesta resignado- poniendo una piedra arriba de la otra, día tras día, año tras año…”. Ante la misma pregunta, otro responde de manera muy distinta: “¡Estoy construyendo una catedral!”. El primero se limita a vivir en su realidad. El segundo la pone al servicio de un ideal y, con ello, cambia su perspectiva.

Tenemos dos maneras de ir por la vida: actuando por pura inercia, o por un ideal que actúa como motor de la misma. Un pequeño matiz que marca una gran diferencia. En el primer caso se es prisionero de la propia vida, en el segundo se es el autor.

Por eso vale la pena averiguar qué es lo que realmente puede dar sentido a nuestra existencia.

Wanderley Ferreira tiene 16 años, nació en Baltasar Brum , cursa actualmente 3º año de secundaria en el Liceo Rural de su localidad. Hace años que quiere estudiar guitarra. A partir del agosto pasado,  en el marco del Proyecto que realiza la Fundación Logros en su ciudad, comenzó clases de música. A la  vez que avanza en la música, pasó a ser un referente entre sus pares, es requerido por ellos para aprender, se reúnen en su casa o en la plaza con la guitarra y él les transmite a la vez que comparten el sabor por la música.

Encontró un lugar dónde se siente querido y reconocido.  Hoy compone canciones, canta en público acompañado por su guitarra, y agradece profundamente la oportunidad que tuvo de hacer realidad su sueño, ya que el estímulo de hacer lo que le gusta cambió el rumbo de su vida. El estudio comenzó a tener un sentido serio en su vida, por lo cual lo valora de otra forma, es un líder positivo, el crecimiento de la confianza en sí mismo hace que tanto él como sus amigos se nutran cada vez más de energía sana y creativa.

Wanderley es un ejemplo de los cientos de pobladores de Brum involucrados en el Proyecto “Cultivando desarrollo; desde el aula a la comunidad”. Logros está aportando su granito de arena para desarrollar ese motor de trabajo, de producción, de educación y cultura en la vida de la comunidad.

Ese motor en la vida de cada uno puede consistir en las cosas más diversas: la aspiración de una vida sencilla, la maternidad, la paternidad, la búsqueda de uno mismo, la solidaridad…o el ideal por excelencia, el afán de saber, de seguir aprendiendo a lo largo de toda la vida.

Esta capacidad específicamente humana semienterrada en un mar de exigencias más apremiantes pero menos fundamentales, es en realidad nuestro verdadero tesoro, la mejor manera de mantener viva la llama interna. El afán de saber es, quizás, nuestro verdadero consuelo. A pesar de la certeza de que el número de preguntas siempre excederá al de las respuestas.

Albert Einstein, gran optimista, conocía bien sus ideales: “Los ideales que iluminan mi camino y una y otra vez me han dado coraje para enfrentar la vida con alegría han sido: la amabilidad, la belleza y la verdad.”

Así funcionan, como motores que mantienen encendida la luz que ilumina nuestro camino y el de los que nos rodean. Merece la pena convivir con y para ellos.

 

Agosto de 2011

Hoy escribo desde un lugar de gran emoción y alegría, el lugar que me provoca compartir con Uds. Que las acciones que se realizan con un sentido positivo, humano, solidario, reciben respuestas como la que les voy a contar.

Hoy, un año y medio después, nuevamente tuve la suerte de hablar con Wanderley, y me gustaría compartir con ustedes sus palabras:

“Se me presentaron un montón de oportunidades. Mi padre tiene una orquesta, ‘Sonido Profesional’, donde fui invitado a tocar. Gracias a esto estoy recuperando el tiempo no compartido con él durante estos años. Estoy conociendo muchos lugares que me encantan, fue impresionante la Semana de la Cerveza en Paysandú, este fin de semana tocamos en W en Montevideo y no dejo de trabajar para armar algo mío… me gustaría tener una orquesta.

Todo depende de uno. Sigo dando exámenes… es mentira el que dice que no hay tiempo, hay tiempo para todo. No fumo ni tomo nada de alcohol. No desisto nunca.”

A su vez nos cuenta Marcos Arzuaga, Maestro de esta comunidad, que Wanderley se ofreció para apoyar voluntariamente a los escolares que comenzaron clases de guitarra muy motivados.

Dice el maestro: “Wanderley se ha transformado en un líder positivo para la comunidad y principalmente para los jóvenes del pueblo”.

“Continuemos la noble siembra para continuar cosechando frutos tan sabrosos como éstos. La misma comunidad comienza a sembrar con las semillas que iniciamos el proyecto en 2009. A continuar sembrando juntos…”.

¿Les parece que hay algo más para agregar?

 

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Un ideal como motor

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