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¿Sabe usted qué es la indefensión aprendida?

“En el corazón del fenómeno del pesimismo hay otro fenómeno que es la indefensión”, señaló el psicólogo Martin Seligman en su libro “Learned optimism”. Definió “indefensión” como “ese estado de cosas en el que nada de lo que uno elija hacer afecta lo que a uno le sucede”. Utiliza el siguiente ejemplo, “Si yo le prometo que le doy mil dólares si va a la página 104 de este libro, usted probablemente decida hacerlo, y tendrá éxito. Pero si yo le prometo que le doy mil dólares si usted contrae la pupila de su ojo, utilizando sólo su fuerza de voluntad, usted puede elegir hacerlo, pero su decisión es irrelevante. Usted será incapaz de contraer la pupila. Cambiar de página está bajo su control voluntario; los músculos que cambian el tamaño sus pupilas, no lo están”.

El libro muestra diferentes experiencias realizadas con personas a las que se las enfrenta a diferentes situaciones adversas. A un grupo se les exige un resultado, pero no lo podrán lograr, porque el experimento está hecho de modo tal que decidan lo que decidan y hagan lo que hagan, no podrán cambiar el curso de las cosas. A otro grupo se le exige lo mismo, pero sus acciones sí tendrán efecto. En los primeros se induce a la “indefensión” y en los segundos al “optimismo”, con consecuencias muy marcadas en las acciones futuras de esas personas. Seligman demuestra que el optimismo se puede aprender y que la indefensión (o incapacidad o pesimismo) también.

En un colegio en Estados Unidos repitieron una de estas experiencias, que dura menos de 5 minutos. La idea fue mostrarle a un grupo de adolescentes cómo es posible inducir, de manera muy fácil y en poco tiempo, la “indefensión” en los otros. Dividieron la clase en dos mitades  y le pidieron que hicieran tres anagramas. Para la primera mitad el anagrama el primer anagrama era fácil y para la otra imposible de resolver. Les dieron muy poco tiempo y les pidieron que levantaran la mano quienes habían logrado resolverlo. Hicieron lo mismo con el segundo anagrama: a la misma mitad le dieron la pregunta fácil, y a la otra el que era imposible de contestar. Pero en el tercero le plantearon un anagrama fácil a todos. El grupo de los “anagramas fáciles” lo respondió enseguida pero casi la mitad del grupo de los “anagramas imposibles” cuando llegó al fácil no lo contestó.

Los invitamos a ver la experiencia en YouTube. El video se titula “Can we induce learned helplessness?” (¿Podemos inducir indefensión aprendida?) y tiene subtítulos en español. http://www.youtube.com/watch?v=OtB6RTJVqPM

 

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learned helplessness

 

 

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