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Un Sueño … Clásico

Un Sueño … Clásico | Ver Otras Historias

(Seudónimo: Gey)

Hay momentos en la vida que tendrían que poder ser vividos de nuevo; solo para atesorar lo que no vivimos…
Hay momentos en la vida que se viven soñando y aun en el después siguen siendo un sueño…
Hay momentos en la vida que se viven, aunque siempre te queda la duda de que si realmente los viviste…

Eso es un Clásico…ese fue mi clásico

No te puedo creer!!!
El 149 me dejo en Libertad y Cavia y en esas callecitas recortadas me perdí durante 20 minutos, hasta que próxima la hora que debía llegar a la seccional décima decidí dejar de lado mi orgullo y preguntar donde quedaba la calle Gabriel Pereira.

Abran paso!!!
Nos acomodamos los cuatro como pudimos en el asiento trasero del móvil policial y emprendimos el viaje hacia el Estadio, no hubo valla, ni control que nos detuviera, eso si la frase mas pronunciada…” traemos a los jueces”.

Vamo`s arriba las mujeres!!!
Señora en la platea América, con su familia, algunos vestidos de Peñarol, otros de Nacional… “Laura que tengas mucha suerte”, algunos Laurita en la vuelta; el cariño de la gente fue una constante, en el antes y también en el después. He luchado mucho para que la persona trascienda el personaje, en momento así siento que lo he logrado..

Esas palabras…
Carlitos Pastorino( primer asistente)…Solo una cosa te voy a decir Laura..” cuando entres a la cancha, tomate diez segundos mira las tribunas, mira a tu alrededor y guarda en tu memoria lo que ves” Gracias esa tal vez sea mi foto mas preciada, la que no puedo mostrar pero llevo grabada en mis retinas y en mi corazón

Mujer coracero…
Parada en la escalera del túnel, esta ella, con toda esa ropa negra, pesada, con su casco, su chaleco, y su enorme entereza, es coracero como yo jueza, poniendo el amor a su profesión por encima de su género. Cuantas mujeres que desde el anonimato pelean por sus sueños y sus ilusiones y no tienen el privilegio de ser reconocidas, ellas son los verdaderos ejemplos.

Mariposas en la panza…
Camino por el túnel, siento la gente rugir en las tribunas, late mi corazón, me detengo un instante para encontrarme con mi esencia y con mi alma, y las imágenes de mi pueblo se me presentan…de Colonia Valdense al Estadio Centenario.
Estoy feliz… este es el momento en que uno entiende que aun vale la pena, y no hay duda, ni sacrificio, ni renuncia… soy arbitra y no importan las dificultades, ni las frustraciones, ni los obstáculos amo mi profesión como el primer día y este es mi lugar…

Guaaauuu!!!
Casi hago el primer blooper de la noche, y caigo desparramada en el césped, me enganche un zapato en la puerta de la manga, diga que me recupere a tiempo y logre mantener la estabilidad. Ocho o diez fotógrafos se abalanza sobre nuestra salida y se disparan los flashes, por un momento me siento diva, al fin y al cabo es todo tan absurdo… que hoy me permito todas las utopías, siento que todo esto no me esta pasando a mi.

La fiesta…
Yo que era escéptica a los partidos diferentes, después de todo, todos se rigen con el mismo reglamento, sucumbí frente a la realidad incontrastable…el clásico es un partido aparte, no se compara con ninguno, no existe similitud con nada que haya vivido, y me baila los ojitos en las orbitas para tratar de contemplar todo, de la Olímpica a la América, los colores de la Ámsterdam y La Colombes; la gente, la locura popular, los hinchas, tengo la certeza de que hay momentos únicos en la vida, irrepetibles y que este va a ser uno de los míos

Hay rituales…
Revisamos las redes, A.Viera se acerca a saludarme, se acerca los capitanes, Montero me da un beso, bue prefiero los saludos de mano, pero…, saluda Delgado, foto con los capitanes, y Siegler improvisa un saludo, mitad rugby, mitad volley, y cada uno con su capacidad y con su fortuna a cuestas ocupa su lugar… estamos todos, la fiesta puede empezar.

90 minutos…
Mientras me dirijo hacia la línea de banda de la Olímpica, hago un breve paneo por la tribuna… algunos huecos importantes defraudan un poco mis expectativas, pero enseguida me concentro en lo mío,

Inhalo profundamente, apretó fuerte mi banderín, acomodo el cronometro, me posesionó con el penúltimo defensa, recibo el ok del arbitro y siento el pitazo inicial, comienza el partido!
Los primeros minutos son de alta intensidad, especialmente por mi sector, lo que hace que en una pasada, el árbitro me diga a viva voz… generando la risa de algún jugador… ” queres clásico, esto es clásico” y empiezo a disfrutar de lo que hago.
Hace mucho calor, las jugadas se suceden, y exceptuando algunas excepciones todo transcurre bajo los parámetros de un partido de fútbol, la falta de actividad arbitral se siente, aunque todo se suple con motivación y con ganas, hay instantes que me permito recrearme con las tribunas, siento los cánticos de los hinchas, aunque no puedo definir nada con claridad, todo baja de las tribunas como un ensordecedor griterío, lo que me hace rápidamente desistir de intentar cualquier tipo de comunicación oral, porque es imposible escuchar y me dedico exclusivamente a que mi banderín sea el fiel reflejo de mi voluntad… El tiempo se me va volando y un último pitazo anuncia culminación del partido…

Volver a la realidad…
Todo a terminado, algunos festejan, otros no tanto, miro por ultima vez el Estadio, soberbio, iluminado, y bajo lentamente por el túnel tratando de convencerme de que yo lo había vivido…

A mi manera…
Volví a casa, tomé un vaso de leche tibia con azúcar, regué las plantas y abrace fuerte a mi perrito Felipe… esto es real, lo otro, lo otro sigo pensando que lo soñé…

Pero saben…que hermoso es soñar…

Dedicado a todas las personas que a pesar de las adversidad siguen luchando por sus sueños

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