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Una vaca para dejar atrás el conformismo

Hay una vieja anécdota, conocida  como “la historia de la vaca”, que se ha contado en diversas versiones desde hace varios años, pero siempre con el mismo mensaje: dejar atrás el conformismo. El escritor sobre temas de autoayuda, Camilo Cruz, decidió escribir un libro entero, titulado “La Vaca”, en el que  además de contar la anécdota, reflexiona sobre los varios mensajes que se pueden extraer de su lectura.

La versión que cuenta Cruz en su libro utiliza el clásico esquema de “maestro-discípulo”. Comienza diciendo: “La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos por qué muchas personas viven una vida de mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar”.

En trazos gruesos la historia es la siguiente: una familia numerosa, humilde, vive en una vivienda precaria y hacinada. El único sustento que tienen es una vaca, que les proporciona leche, con la que se alimentan y venden un poco para obtener algún otro alimento. La vaca es su única posesión y lo que les permite mantener un precario equilibrio. Si la pierden, podrían quedar en la miseria total.

En la versión de Cruz, es el maestro quien decide matar a la vaca. Lo hace con el fin de dar una enseñanza a su discípulo. En otras versiones, la vaca se muere, o la roban, o se pierde, o uno de los miembros de la familia decide deshacerse de ella.

En todas las versiones el cuento termina cuando esa numerosa y humilde familia descubre una mañana que ya no tiene más a su vaca, y por lo tanto no tiene nada. Cada uno de los miembros de la familia comienza a pensar en alternativas para superar la situación. Contrariamente a lo que antes creían, que sin la vaca se morirían de hambre, luego de un período de incertidumbre, logran abrirse nuevos caminos y vivir mejor que cuando tenían la vaca.

La vaca simboliza aquello a lo que nos apegamos, a lo que siempre existió y que no cuestionamos. Simboliza el no cambiar, seguir haciendo lo mismo de siempre. Cuando ya no está la vaca (un modesto trabajo, una relación desgastada), no hay más excusas, hay que hacer algo o morir. Muchas veces, cuando todo está perdido, sacamos lo mejor de nosotros mismos. La lección es que no habría que esperar a que un maestro mate nuestra vaca, o a que se muera sola, para soltarla, dejarla ir, y cambiar. 

 

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