Me encanta ayudar a desarrollar líderes. Estoy firmemente convencido que ésta es la tarea para mejorar las organizaciones (de todo tipo). Los buenos líderes en la cima, hacen la diferencia. En “No más Pálidas. Cuatro Actitudes para el éxito” hice una recopilación de mis observaciones de aquéllas personas que, sistemáticamente tenían logros, o éxito, como se define en el libro. En particular vi la humildad como valor clave en los exitosos. Por eso la definición de éxito como viaje y no como destino y por eso, la actitud de mejora continua como elemento indispensable para la evolución de cada ser humano y por ende, de las organizaciones. Sólo con el valor humildad se pueden considerar ambas cosas. Por eso nos dedicamos tanto en Xn-Consultores a desarrollar las capacidades de liderazgo de los jefes. Porque jefe te nombra alguien, pero líder, te nombran quienes te siguen. La transición más compleja de enfrentar en una persona es cuando deja de ser su propio jefe y pasa a ser jefe de otros. Allí hay una necesaria transformación porque es clave entender el nuevo rol. En el viaje posterior a ese nombramiento, un jefe tiene la chance de convertirse en líder si logra la confianza de su gente siendo honesto, competente y justo (no confundir con ser bueno. Ser bueno es fácil, lo difícil es ser justo – Víctor Hugo).  En ese nuevo rol, sin perder la personalidad de cada uno, ser humilde para aprender, es cada vez mas clave.

Transcribo un párrafo de No más Pálidas del capítulo Actitud de Responsabilidad:

“En mi caso, aprendí mucho de mis jefes, pero mucho más de aquellas personas que reportaron a mí. Varios de ellos me enseñaron a ser mejor jefe y tuvieron la generosidad de decirme lo que pensaban, de marcarme mis errores y de brindarme sugerencias para mejorar. Lo hicieron siempre con equilibrio y respeto. Eran personas muy profesionales y con mucha convicción, que no transaban con la mediocridad y mucho menos con la falta de valores. Su actitud de responsabilidad iba mucho más allá del cumplimiento impecable de su trabajo. Eran personas que no permitían a otros que se hicieran las cosas por la mitad o las hicieran mal. Y su jefe, o sea yo, no era la excepción.”

Siempre le digo a los que participan de los talleres de Liderazgo y Gestión: “miren que los nombraron jefes, no sabios!”

Hace un tiempo, Juan Franchi, mi primer jefe en IBM y un ejemplo de lo que quiero decir, me envió una pieza que puse en el Blog de Xn-Consultores y que quiero compartir con ustedes. En ese entonces, no tenía identificado el autor del texto que tanto me gustó. Gracias a Alejandra Pradere, lectora del blog y a quien tengo el gusto de conocer por haberme invitado a participar en varios de sus eventos, el texto se lo debemos a Keith Reinhard, publicista de DDB quien escribía y entregaba a su equipo frases y textos supuestamente creadas por él, en un espacio denominado Any Wednesday. Alejandra agrega: “Yo la tengo en casa pero con una pequeña variación, que cuando se refiere a una sola palabra, no es la menos importante, sino que el texto me figura como: “La palabra MAS importante: GRACIAS” .

Lean la entrada en el blog. A mi me gustan los dos “finales”: la más y la menos importante.

 

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Jefe: sabe usted cuales son las palabras más importantes? y las menos importantes?

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