Por: Gonzalo Noya, socio de Xn Partners. Ver perfil en xnpartners.com

El humor es parte de la esencia del ser humano. La risa libera endorfina (la hormona de la felicidad), serotonina, dopamina y adrenalina. Sin duda cuando algo nos hace reír, nuestro estado de ánimo cambia.

Si bien esto es algo que buscamos cuando vamos a ver una película cómica o una obra al teatro, como por ejemplo, a Les Luthiers, cuando lo llevamos al trabajo pueden surgirnos dudas sobre si el humor está bien o mal.

Si el humor se utiliza para ironizar o para satirizar a una persona en momento inapropiado, seguramente generará un ambiente hostil, peleas y herir a los que están involucrados. De ese humor destructivo es del que muchos de nosotros tratamos de huir pues nos hace sentir incómodos.

Una de las señales más claras de la existencia de un equipo de alto desempeño es la confianza que se tienen sus miembros y para que esta confianza aflore, las personas tienen que sentirse seguros psicológicamente. Tener la tranquilidad de que van a ser escuchados por sus colegas y van a recibir ayuda en los momentos más difíciles. Si, en lugar de eso, las personas se sienten agredidas, la confianza nunca se desarrollará. Y la falta de confianza es uno de los elementos más letales en un equipo.

Pero el humor puede ser utilizado de otra forma. Las interacciones en un equipo pueden ser muy profesionales y también pueden ser amenas, divertidas. Eso no quiere decir que no haya discusiones duras y hasta acaloradas por temas importantes. No hay que confundir el mejor humor con falta de profesionalismo. Humor y profesionalismo no son cosas antagónicas y perfectamente pueden coexistir. Los buenos equipos se alientan sistemáticamente con esto.

En los mejores equipos que he visto y en los que me ha tocado participar, el humor y la buena onda son cosa de todos los días. Es una clara señal de que el equipo está maduro. La confianza les permite reírse los unos de los otros y hacerse bromas sobre sus costumbres más características sin que las personas se ofendan. Especialmente en situaciones críticas, cuando estamos tensos porque tenemos un problema importante, el buen humor de un colega nos distiende, nos saca por un minuto del problema, nos permite tomar un respiro y recargar energías para luego seguir adelante. Es ese preciso momento que quizás nos hará recordar esa instancia por mucho tiempo. Una frase que puede hacer inolvidable algo que, en otras circunstancias, preferiríamos olvidar. Son esos pequeños instantes que nos hacen valorar más a quienes nos rodean, nos hacen darnos cuenta de lo mucho que nos conocen, dejan en evidencia la confianza que existe y, en consecuencia, refuerzan el deseo de seguir trabajando juntos.

En particular, cuando un miembro de un equipo siente esa confianza con los otros integrantes, les permite reírse de sí mismos, hacer bromas con sus propios “defectos”. Esa es una muestra clara de la seguridad psicológica provista por el equipo.

Y por si eso fuera poco, el buen humor nos ayuda a disfrutar más del viaje. Porque al final de cuenta, estamos mucho tiempo en el trabajo, prácticamente la mitad de nuestras vidas. ¿No valdrá la pena aprovechar ese tiempo? ¿Disfrutar de la mitad de nuestras vidas? Porque, como dijera John Lennon, “La vida es eso que pasa mientras estás ocupado haciendo otros planes”.

¡Si será importante el humor!

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El Buen Humor

 

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