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Operador Web

Operador Web | Ver Otras Historias

 

(Seudónimo: Mula)

 

Me seria más fácil contar esta historia con una imagen de un grupo de amigos divirtiéndose, que con mil palabras.

Todo comenzó una noche estrellada del  último verano del siglo XX, tomando un whisky en la casa que había alquilado Daniel en La Paloma.

-A vos que estás metido en el mundo de internet ¿no se te ocurre alguna oportunidad de negocio? En todo el mundo están surgiendo empresas puntocom… – me preguntó Daniel.

-No. La verdad que fuera de la creación de sitios, venta de hosting o de conectividad, no se me ha ocurrido algo interesante– le contesté.

-Hay que fijarse en los problemas que plantea el uso de internet  -continuó diciendo mi amigo, ingeniero mecánico de mente ágil y enorme capacidad ejecutiva.

-Yo no tengo problema alguno con internet. Para mi es un universo que se abre frente a todos, con enormes posibilidades de desarrollo en todas las áreas. Es un maravilloso medio de comunicación, es un lugar de encuentro para las ideas, es una gigantesca biblioteca de información ¿Qué problemas tenés vos con internet?

-Estoy de acuerdo con todo lo que decís, menos con una cosa; yo no encuentro lo que busco; me resulta engorroso, no me siento cómodo con el uso de la computadora, aunque me es imprescindible usarla. Pierdo mucho tiempo cuando necesito buscar información…

– Claro… hay que saber cómo y dónde buscar. Hay mucha basura. Pero te puedo asegurar que yo encuentro lo que sea y rápido…- se hizo un silencio. Sólo se escuchaban las chicharras y los cubitos de hielo golpeando contra el vidrio del vaso. ¡La idea estaba anidando! Nos miramos y al unísono dijimos:

-¡Ahí está! Un servicio brindado por personas reales que acompañen al internauta inexperto a encontrar lo que busca. Un servicio brindado por expertos buscadores de información, expertos surfers de la red.

-¿Se pude hacer?- me preguntó Daniel.

-En cuanto a lo técnico, no me cabe la menor duda. El resto lo averiguaremos en el camino -le contesté entusiasmado.

-¡Comencemos a caminar entonces…!

El siguiente invierno lo pasamos haciendo pruebas, tomando tiempos y buscando el camino adecuado. No teníamos idea del modelo de negocio ni del camino a seguir para hacer realidad la ida, hasta que apareció Oscar. Daniel le había contado acerca de la idea que estábamos madurando. Oscar, ingeniero industrial, muy hábil para los negocios, nos llamó a la vuelta de una feria en Alemania.

-Leí un artículo en la revista del avión que contaba el camino que siguen las puntocoms para capitalizar. Necesitamos un plan de negocios armado por un MBA (master in business administration) y presentarlo a capitalistas semilla. Y todo tiene que ser, ya, muy rápido. ¿Hay alguien más en internet con esta idea?

-No que yo sepa hasta ahora…

-¡Genial! Busquemos un MBA y manos a la obra. En todo esto lo más importante es tener un equipo de gente de primera línea. Yo me encargo de seleccionar capitalistas.

Durante los siguientes dos meses se sumó otro amigo al equipo, Mario, ingeniero electrónico, aportando su buena capacidad analítica, disciplina administrativa y mucho sentido común. La última incorporación fue Jon, MBA, ex Pepsico, con amplia experiencia en su campo. El plan de negocios estuvo listo en enero, y en febrero comenzamos las primeras presentaciones a los candidatos que pudieran aportar el capital semilla.

Me parecía increíble que este equipo de profesionales de primer nivel se comprometiera de aquella forma,  con tan solo una idea; y más sorprendido quedé cuando el inversor adquirió un veinte porciento de las acciones por medio millón de dólares. Sin duda nosotros nos creímos nuestra historia desde el principio e imagino que nuestro entusiasmo era contagioso.

            El primero de marzo montamos la oficina. Yo renuncié a mi trabajo en el centro de cómputos de Cancillería y Daniel se las ingenió para poner en el congelador la empresa italiana a la cual representaba. Ya teníamos CEO, COO, y CFO, e inclusive un Chief Evangelist Officer, como le gustaba llamarse a si mismo a Alberto, la última valiosa incorporación, la inspiración del equipo en lo que a espíritu de cylicon valley se refería. La vorágine de trabajo fue febril. El compromiso y el entusiasmo eran como un virus. El sueño de la noche pasó a ser una pérdida de tiempo.

            La caída del NASDAC no nos desanimó. Tampoco la aparición de webhelp.com en Canadá. ¡Alguien había tenido la misma idea que nosotros! Después del shock, razonamos que en todo caso era bueno que el concepto prosperara primero en el hemisferio norte. Si ellos capitalizaron cincuenta millones de dólares en la primera ronda, nuestro futuro pintaba ser mucho más venturoso de lo que nunca podíamos haber imaginado.

            La versión beta del software estuvo a tiempo para el lanzamiento del proyecto Operadorweb.com  en el marco de la “Mega Conferencia: Uruguay Hacia la Nueva Economía” que tuvo lugar en el Victoria Plaza durante el mes de julio. Llenamos el hotel de surfistas que se encargaron de la señalética del evento e hicimos el lanzamiento con una muy divertida animación de Esmoris, durante uno de los descansos entre las conferencias.

            La montaña rusa de trabajo, creación y diversión  tuvo su apogeo dos meses más tarde cuando el Banco Comercial nos otorgó el primer premio al mejor proyecto de internet. Pero Nasdac no se recuperaba. Nuestro socio inversor cerró la canilla. Para ese entonces éramos veintitrés trabajando en OperadorWeb. Al día siguiente del festejo tuvimos que despedir a trece miembros del equipo. Esto fue lo más doloroso que he tenido que hacer en mi vida.

            Nos reinventamos en medio de la caída y pasamos de ser una proyecto puntocom a una empresa de servicios reales, un call center o contact center, y dimos soporte a los usuarios del Portal Mercurio durante los siguientes dos años.

            Sí se podía hacer, y lo hicimos. Lo que pasó después es otra historia. OperadorWeb.com quedó impregnado en nuestra historia personal como una experiencia de éxito porque recorrimos un camino nuevo de forma creativa, disfrutando al máximo de cada instante.

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